segunda-feira, 7 de janeiro de 2019

La palabra de hoy es...


Empecinamiento

Tras unas merecidas vacaciones, estoy de vuelta al blog. Y para empezar el año nuevo con el pie derecho en materia de lengua, nada como una interesante expedición por el ámbito de la semántica en busca del origen de una curiosa palabra: empecinamiento.

Al escarbar por la red y por los libros en busca de pistas, me encontré con sustancias pegajosas, con un personaje histórico y con un pueblo.

Vayamos por partes…

Antes de todo, vamos a ver lo de las sustancias pegajosas

En un primer momento, empecinamiento deriva de las palabras «pez» y «pecina», la primera no con el sentido de animal vertebrado acuático de respiración branquial, sino con el sentido que figura en la segunda acepción del diccionario de la RAE:

Pez rubia o amarilla y pez negra
pez2

1. f. Sustancia resinosa, lustrosa, quebradiza y de color pardo amarillento que se obtiene de la trementina que, mezclada con estopa y otros materiales, sirve para calafetar embarcaciones de madera.
2. f. Excrementos de los niños recién nacidos.

Al igual que “pez” la palabra “pecina” también designa una sustancia pegajosa:

Pecina
pecina2
De pez2 e -ina, y este f. de -ino.

1. f. Cieno negruzco que se forma en los charcos o cauces donde hay materias orgánicas en decomposición.

Así que ambas palabras se refieren a una sustancia que, una vez que se pega, requiere esfuerzo y empeño para librarse de ella.

Ahora vamos al personaje histórico…

Juan Martín el Empecinado
Pues resulta que a principios del siglo XIX, destacó en España un guerrillero que luchó contra la invasión napoleónica en 1808, llamado Juan Martín Díez, conocido como «el Empecinado». Dicho sobrenombre era un modo despectivo de designar a los naturales de Castrillo de Duero, localidad de Valladolid donde la pecina, un lodo negruzco se arrastra por donde pasa el río Botijas.  

Hasta aquí bien, pero ¿qué tendrían que ver las sustancias pegajosas, el personaje histórico y el apodo local con la acepción actual de la palabra empecinado, «obstinado»? 

La manera en que se establece tal relación es un punto de discordancia. Mientras Cuervo atribuye tal relación al modelo de patriota incansable y obstinado, a Corominas esta explicación no lo convence, puesto que el hecho de que el epíteto se impusiera primero en América y no en España le parece poco probable históricamente, y semánticamente innecesario, y defiende que empecinarse sería derivado directo de pecina, ya que en en alemán auf etwas erpichen (derivado de pech, pez) significa “encapricharse, obstinarse”.


Castrillo de Duero, en Valladolid
Rosenblat, en Buenas y malas palabras, insiste en la tesis de Cuervo, agregando documentación americana desde 1815 y rechazando la explicación de Corominas porque no se sabe que pecina se emplee en ninguna parte de América y porque la Academia la adoptó en 1925 como americanismo.

De hecho la teoría de Cuervo parece sostenerse bien cuando uno examina los primeros testimonios escritos de «empecinado» en América, todos en contextos de ardor patriótico y resistencia contra un adversario político (y son todos posteriores al guerrillero Juan Martín). Polémicas a parte, actualmente la RAE afianza la hipótesis de Cuervo, ya que recoge el verbo «empecinarse» con una referencia directa al héroe patriótico:

empecinarse

De [el] Empecinado, sobrenombre de Juan Martín Díaz, 1775-1825, guerrillero español.
1. prnl. Obstinarse, aferrarse, encapricharse.
Ahora que ya hemos visto el controvertido origen de la palabra, vamos a algunos ejemplos prácticos de uso:

El hombre sabio no es aquel que se empecina en conseguir algo por sí mismo, sino que el que reconoce sus limitaciones y sabe recibir ayuda. (texto adaptado de la red)

Falto de reflejos, lento en sus desplazamientos y sin ambición, Borg unió a todas sus carencias un empecinamiento ilógico en conservar su vieja raqueta de madera de 420 gramos de peso. (extraído de El País, versión en línea)

Sergi Bellver: «Bethoveen llegó a ser un genio porque se empecinó en ser libre». (negratinta.com)

Sinónimoscerrazón, cerrilismo, obstinación, terquedad, (inf.) cabezonería, emperramiento, etc.

Traducción al portugués: obstinação, teimosia, capricho, birra, tenacidade, persistência, afinco, etc.

Fuentes:
dle.rae.es
www.definiciones-de.com
Diccionario de sinónimos y antónimos de María Moliner
Diccionario crítico y etimológico castellano e hispánico de Joan Corominas


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