quinta-feira, 5 de julho de 2018

El increíble viaje del faquir que se quedó atrapado en un armario de Ikea

Me he animado a escribir esta reseña para despertarles la curiosidad hacia un libro que he leído recientemente y que me parece que vale la pena comentarlo. Como lo he leído en español, les contaré mis impresiones en este mismo idioma. No se preocupen, que la historia no la cuento; no soy una aguafiestas.

El libro al que me refiero es El increíble viaje del faquir que se quedó atrapado en un armario de Ikea. El título, por sí solo, ya basta para despertar la curiosidad. ¿Cómo llegué a él? Pues por recomendación de mi amiga Lineimar Martins, traductora francobrasileña. Yo le recomendé un libro, y ella, a cambio, me recomendó este. Por cierto, si a alguien le apetece hacerme alguna recomendación literaria puede dejar un comentario al final de este artículo; se lo agradezco de antemano.

A ver, ¿qué puedo decir de la trama sin destriparla? Para empezar, me llamó la atención lo que leí previamente —me gusta situarme antes de sumergirme en un libro— acerca del autor y de la novela. En cuanto al autor, Romain Puértolas, me enteré de que es francés de origen español y, pese a su juventud (cuarentañero), acumula una experiencia laboral harto inusitada: DJ, profesor de idiomas en Barcelona, auxiliar y coordinador de vuelo en el aeropuerto de El Prat (Barcelona), trabajador de Aena en Madrid, encargado del mantenimiento de máquinas tragaperras en Brighton, policía de fronteras cuando regresó a Francia. Pues como dicen que el arte imita la vida, y viceversa, me imagino que sus múltiples vivencias le han servido de telón de fondo para engendrar una historia tan original y creativa. También me ayudaron a encender la chispa de la curiosidad los comentarios sobre el éxito de esta obra, que es su debut literario, entre los cuales está este: «… con más burbujas que la Coca-Cola», es decir, divertida como el cosquilleo que produce la gaseosa.

Sí, es cierto que la historia es muy divertida, y el efecto cómico se debe a las situaciones improbables e imprevistas, a las peculiaridades culturales, a los juegos de palabras con los nombres y sus debidas pronunciaciones. Pero la comicidad funciona como pretexto para tratar un tema trágico y muy presente en la actualidad: el drama de los inmigrantes ilegales.

Dhjamal Mekhan Dooyeghas (pronúnciese «Ya me quedan dos leguas») es un faquir indio pícaro que se gana la vida embaucando a los demás con sus artimañas. La aventura tiene inicio cuando viaja a París para comprarse una cama de clavos en Ikea, modelo Misklavospikån, para lo cual lleva tan solo un billete falso de cien euros. Entonces tiene lugar un increíble periplo que jamás hubiera soñado y que, más que un recorrido por varios países, se convierte en una jornada hacia dentro de sí mismo; y cada aventura, en un paso hacia un nuevo yo.

* Un agradecimiento especial a mi querida amiga Manuela Mangas Enrique, que me ayudó a pulir esta reseña.

sexta-feira, 22 de junho de 2018

Entrevista a la correctora Manuela Mangas Enrique

Manuela Mangas Enrique es técnica en corrección y redacción por la Universidad de Salamanca (2010). Desde 2009 trabaja como asesora lingüística y correctora ortotipográfica y de estilo de textos en español, para empresas y particulares. Está especializada en la corrección de textos literarios: poesía, cuento infantil, relato, novela, ensayo… Además, corrige textos publicitarios, trabajos académicos, entrevistas y artículos, contenidos para páginas web, presentaciones, etcétera. En 2011 creó el blog sobre lengua española Con propósito de enmienda. En los artículos del blog explica las normas del español con un lenguaje claro e ilustrado con numerosos ejemplos. Es socia profesional de UniCo (Unión de Correctores de España) desde 2012. Ha escrito varios artículos sobre corrección en la revista Deleátur, de UniCo. Necesita estar en contacto con la naturaleza, y vivir en el campo le proporciona la tranquilidad y el silencio que necesita para desempeñar su oficio.

Antes de todo, muchísimas gracias por aceptar concedernos la entrevista. Dudamos mucho que ser correctora formara parte de tus sueños de infancia, ya que la mayor parte de los niños le tiene repelús a la gramática. ¿Cómo llegaste a ser correctora? Cuéntanos un poco tu trayectoria.

Manuela. De niña me encantaba leer y escribir, aunque entonces no sabía que existían los correctores de textos profesionales. Disfrutaba con los dictados, las redacciones y las clases de literatura. Siempre me ha apasionado la lengua y sus laberintos y la he estudiado de forma autodidacta. En 2002 me apunté a mi primer taller literario. Como se me daba bien la ortografía y la gramática, mis compañeros y amigos me pedían que revisara sus escritos. Poco a poco, mi afición a las letras fue dando paso a mi oficio de correctora. Me formé en corrección y redacción, fui reuniendo los diccionarios y manuales que necesitaba para estudiar y ejercer el oficio, hice bastantes prácticas en una revista, creé el blog y después empecé a trabajar corrigiendo textos. Y sigo estudiando nuestra lengua, porque está viva y debemos actualizarnos. Nunca se deja de aprender.

Ya que mencionamos el «repelús», en tu opinión, ¿a qué se debe esa aversión que los estudiantes y los hablantes en general sienten hacia la gramática?

Manuela. Quizá se deba al esfuerzo que les supone estudiarla porque les resulta complicada. Con frecuencia, los libros de gramática tienen un léxico de difícil comprensión. Suele ocurrir que desde pequeños no le encontramos sentido; por eso la aprendemos de memoria, sin entenderla. La gramática no es sencilla, pero puede explicarse de una forma más comprensible para que los estudiantes no la teman ni la rechacen.

Desde tu posición como correctora profesional y como hablante, explícanos para qué sirven las normas y el estilo. ¿No sería más fácil si cada uno se expresara a su manera?

Manuela. Las normas ortográficas sirven para que los hispanohablantes nos entendamos, aunque seamos de distintos países. En cada país existen unos criterios fonéticos y se habla de un modo diferente; sin embargo, la ortografía debe ser la misma para que no haya problemas de comprensión ni comunicación entre nosotros. El estilo, propio de cada persona, es la forma en la que nos expresamos en determinados contextos. Cada tipo de texto requiere un registro distinto. No es lo mismo escribir una carta a un amigo, donde se emplea un lenguaje coloquial, que elaborar un artículo académico o un texto literario. Pero todos los escritos deben ser claros y guardar la coherencia interna, también con respecto a unas formas convencionales de usar la lengua, que nos vienen dadas socialmente; de lo contrario, el destinatario puede tener problemas para entenderlos como es debido. Cada cual ha de expresarse a su manera, según su competencia y sus preferencias, pero guardando unas reglas, acordes con el tipo de texto en cuestión y el público al que va dirigido. Además, el lenguaje oral y el escrito son registros distintos, con unas normas de estilo propias y una estructura determinada, y hay que diferenciarlos.

También existen los manuales de estilo, que usan las editoriales, periódicos o cualquier institución para que sus textos cumplan unos requisitos. Estos libros de estilo recogen unas normas que reflejan unas preferencias con respecto a los usos y que deben aplicarse en los textos para unificar criterios.

Campo de amapolas en Velliza (Valladolid, Castilla y León)

Perdona si te apretamos un poco con preguntas más polémicas, pero ¿qué dirías a quienes afirman que la lengua culta es un instrumento de poder y de segregación que sirve para marcar las diferencias de clases sociales?

Manuela. En mi opinión, la lengua sí puede ser un instrumento de poder. Los discursos se relacionan con el control sutil que se ejerce sobre determinados grupos de personas para persuadirlas. La sociedad y el entorno tienen un papel importante en la adquisición de la cultura, aunque creo que la lengua culta ha dejado de ser patrimonio exclusivo de una clase social. Hace unas décadas, en España muchas personas no tenían la posibilidad de comprar un libro ni de escuchar la radio, con lo cual tampoco tenían acceso a la cultura ni podían mejorar o ampliar sus capacidades expresivas en muchos ámbitos. Incluso apenas llegaban a aprender a leer y escribir, porque debían trabajar desde niños y estudiaban poco tiempo en la escuela. Hoy en día, en cambio, hay numerosas vías de aprendizaje que antes eran impensables. La cultura se ha generalizado y muchas de las barreras que había antaño ya no existen.
Vivimos en una época en la que los valores se han relativizado en bastantes contextos. La manera de hablar y escribir no tiene una importancia tan relevante como pudo tener en el pasado, pero creo que la forma en que usamos la lengua sigue teniendo connotaciones sociales y culturales. Así pues, usar bien nuestra lengua es un valor que conviene cultivar para poder progresar socialmente.

Ahora, para que te relajes, una pregunta más agradable: ¿qué es lo que más te gusta de tu trabajo y qué clase de textos prefieres corregir?

Manuela. En este oficio se aprende sobre bastantes temas, y eso es una suerte porque permite adquirir cultura. Me gusta ayudar a los autores para que sus textos luzcan pulidos, comprobar que valoran mi trabajo y ver que están contentos con el resultado.
Prefiero corregir literatura; en especial, poesía, que me apasiona. También disfruto corrigiendo cuentos infantiles.

¿Cuáles son las cualidades indispensables para ser un buen corrector?

Manuela. Desde mi punto de vista, un buen corrector no debe dar nada por supuesto, porque casi nada es descabellado en gramática. Debe dudar, cuestionar el texto, pues permite detectar el error y lleva a consultar las obras de referencia. Debe ser detallista y saber en qué fuentes consultar sus dudas. El oficio de corrector requiere estudio, reflexión y concentración. También, tener un ojo perito y riguroso para que no se le escapen los errores, un gran conocimiento de la lengua y la tipografía españolas, además de cultura general, y ser flexible a la hora de aplicar las normas dependiendo del uso y del contexto. Asimismo, es necesario que conozca cómo funciona el proceso editorial, que tenga la capacidad de identificar las necesidades específicas de las personas con las que trabaja y que sea paciente.
Ermita de Nuestra Señora de los Perales (Velliza, Valladolid)

¿Corriges solamente originales o también traducciones? ¿Qué supone un desafío mayor para ti y por qué?

Manuela. Corrijo originales y traducciones, sobre todo de cuentos infantiles, que son deliciosos. Los textos originales, que me llegan directamente del autor sin haber pasado por ningún filtro, necesitan una intervención, tanto ortotipográfica como de estilo, más profunda que las traducciones. Para mí, el trabajo de limpiar o adecuar los textos originales es bastante más costoso que corregir las traducciones, aunque estas también pueden presentar problemas específicos a veces complicados.

En cuanto a la tecnología, sobre todo a los correctores automáticos, ¿los consideras aliados o enemigos?

Manuela. El corrector automático no es el enemigo, puede facilitar el trabajo, pero nunca podrá reemplazar a la figura del corrector profesional. Las máquinas no son capaces de detectar muchos errores, que solo un corrector humano puede ver. Hoy en día, los ordenadores tienen programas que corrigen un poco la ortografía, pero siguen teniendo importantes problemas para distinguir, por ejemplo, las palabras homófonas (las que tienen el mismo sonido pero distinto significado), como vaya/valla/baya, haya/halla/aya, echo/hecho; o las palabras que se escriben con tilde diacrítica, como tu/tú, si/sí, que/qué, como/cómo. Tampoco ofrecen mucha ayuda sobre dónde es correcto poner una coma, un punto, dos puntos, unas comillas o una raya. Y, por supuesto, ninguna máquina es capaz de corregir el estilo de forma global ni contextualizada, ni adecuar un texto a las necesidades expresivas y comunicativas de sus usuarios.

Aquí en Brasil, y supongo que en España también, la publicidad emplea un lenguaje de estilo muy informal, familiar, con muchos neologismos y extranjerismos e incluso con transgresiones a la norma. ¿Qué opinas al respecto?

Manuela. El lenguaje publicitario tiene sus propios rasgos lingüísticos para que este tipo de comunicación sea efectiva. Los textos publicitarios buscan llamar la atención del público de una forma original o sorprendente para atraerlo a determinado producto. Para lograr esto, suele sintetizar los conceptos, emplear un lenguaje informal, usar extranjerismos de moda, figuras retóricas, expresiones populares... Sí, puede que también se aparte de la gramática normativa o rompa alguna regla ortográfica. No obstante, para que la publicidad tenga credibilidad deben respetarse ciertas normas básicas que regulan la comunicación, porque si no se corre el riesgo de que el público objetivo no se entere de la información que se le ofrece. Es admisible que este tipo de lenguaje se salte determinadas normas, siempre que los responsables del texto sepan que se las están saltando y por qué.

En tu opinión, ¿cuál es el límite de intervención del corrector en el texto?

Manuela. Depende del tipo de corrección que le encarguen, de las propias necesidades del texto y de lo que haya pactado con el cliente. Esto hay que tenerlo claro desde el principio, ya que los límites pueden ser dudosos. En la corrección de estilo, el corrector siempre ha de respetar, en la medida de lo posible, la voz del autor y no debe modificar el contenido del texto sin su consentimiento. Nunca corregirá imponiendo su gusto, sino que velará por la aplicación adecuada de las convenciones y usos generales del idioma con correcciones necesarias y justificables, teniendo en cuenta el género del texto y el lector al que va destinado. Puede ofrecer alternativas al autor, para que el texto resulte más comprensible o elegante, con propuestas, no con correcciones directas, a no ser que cuente con el consentimiento del autor. El corrector ha de mejorar el texto hasta los límites que se hayan acordado o hasta donde sea razonable en cada momento, pero no modificar lo que es correcto o adecuado si no hay una razón para hacerlo. Si el texto en cuestión tiene problemas importantes generalizados en su redacción o en la disposición de sus contenidos, ya no se trataría de un trabajo de corrección, sino de reescritura, o incluso de coautoría. Esta tarea puede llevarla a cabo el corrector si se la encargan y si se dan las circunstancias para asumirla, comenzando por la propia capacidad del corrector; por eso debe estar bien definida para evitar malentendidos.

Manuela, muchas gracias por tu disposición. Te deseamos mucho éxito y, para terminar, te pedimos que nos dejes cinco claves para escribir mejor.

Encantada, Diana. Gracias a ti por contar conmigo.

Para escribir bien, antes hay que aprender a leer con atención, comprendiendo y analizando lo que se lee. Es buena idea tomar distancia del texto, dejarlo reposar y después releerlo varias veces para poder detectar los errores. Hay que asegurarse de que los términos se manejan con propiedad; por ejemplo, usar el verbo o el adjetivo preciso en cada contexto, que aporte los matices necesarios. No abusar de los adjetivos, pues recargan el texto en exceso. En general, no repetir palabras significativas, expresiones ni ideas. Aprender a utilizar correctamente los gerundios o limitar mucho su uso. Evitar la mayor parte de los adverbios que terminan en -mente (son palabras demasiado largas y propensas a la rima). Tener cuidado con el orden de los elementos en las oraciones para que puedan entenderse con claridad. También, con las cacofonías (sonidos desagradables que resultan de la mala combinación de las palabras), porque producen ecos e impiden al lector centrarse en el texto. Eliminar las muletillas, las frases hechas y los lugares comunes, ya que se asocian con la falta de creatividad narrativa. Uy, ya he dicho más de cinco…

Blog de Manuela Mangas Enrique: Con propósito de enmienda
Página web: manuelamangas.com
Correo electrónico: manuelamangas@gmail.com

quarta-feira, 30 de maio de 2018

"Palavras-cilada" no par espanhol-português



Hoje vamos ver umas palavras em espanhol que significam a mesma coisa em português, porém com uma leve alteração na grafia, dando a impressão de ser português falado errado. É claro que os hispanófonos têm a mesma visão, só que eles acham que o português é que parece espanhol falado errado.

Não estou falando de falsos amigos, mas de palavras que na língua meta seriam consideradas clássicos erros de ortografia, vamos chamá-las de “palavras-cilada” porque é isso que elas são, uma armadilha para a qual devemos estar sempre alerta.



Na coluna da esquerda a palavra em português e, na da direita, sua correspondente em espanhol:

Pergunta = pregunta
Crocodilo = cocodrilo
Padrasto = padrastro
Madrasta = madrastra
Orquestra = orquesta
Financeiro = financiero
Prejuízo = perjuicio
Próprio = propio
Proprietário = propietario
Rasto = rastro
Rosto = rostro
Demonstrar = demostrar
Monstro = monstruo
Girafa = jirafa
Desumano = deshumano
Reabilitar = rehabilitar
Úmido = húmedo
Aparência = apariencia
Palavra = palabra
Livro = libro
Harmonia = armonía
Ombro = hombro

Se você gostou deste artigo, então provavelmente gostará também do texto abaixo, que fala sobre o "portunhol"

terça-feira, 29 de maio de 2018

Expressão idiomática "Estar pez en algo"


A expressão idiomática espanhola estar pez en algo significa não ter conhecimentos sobre alguma coisa ou sobre um assunto determinado.

Ex.: Yo de francés sé algo, pero en inglés estoy pez.

Assim, se alguém diz: “Estoy pez en la natación”, não significa que a pessoa saiba nadar como um peixe, pelo contrário, significa que nada como um prego, ou seja, que não sabe nadar.

A origem desta expressão estaria na crença de que o peixe seria pouco inteligente. Digo crença, porque navegando pela rede, achei uns artigos em que cientistas afirmam que os peixes são mais inteligentes que os primatas, e outros que dizem que os peixes podem ser maquiavélicos. Ôxe, por essa eu não esperava... Mas não venham me falar da inteligência dos golfinhos, que esses não são peixes, são mamíferos. Esses são "cabeça"!

No Brasil, quando não temos conhecimento de alguma coisa ou não entendemos algo, podemos dizer “estou boiando” o que não deixa de lembrar nossos amigos aquáticos.

Aliás, desculpem o trocadilho, mas os peixes são “pêxe”, isto é, são nossos chegados, nossos camaradas. É isso aí, uma gíria puxa outra... caiu na rede é peixe! 


Ah, sim, um peixe também pode ser uma nota de cem reais em referência à gravura no reverso de uma Epinephelus marginatus — vulgo garoupa —, peixe marinho da família dos serranídeos, e um dos mais conhecidos das costas brasileiras.

Cabe lembrar que "estar pez en algo" é uma expressão local, da Espanha, além disso, é linguagem coloquial, dificilmente você a encontrará na imprensa, mas sim em foros de dúvidas, em situações do tipo: "estoy pez en javascript"; "me dedico a vender ropa de trabajo y estoy pez en legislación"; "me gustaría jugar con más gente, pero estoy pez en este tipo de juegos"; "Agradezco que contéis conmigo, pero estoy pez en materia de plantillas"; etc.

quinta-feira, 24 de maio de 2018

Quanto vale seu trabalho?

Não vamos falar aqui simplesmente de valores monetários, de orçamento: quantos centavos por palavra custa uma tradução. Esqueçamos um pouco o dinheiro e vamos falar de valor num sentido mais amplo.

O que atribui valor a uma tradução?

Seria a produtividade, a capacidade de traduzir o maior número de palavras no mínimo intervalo de tempo?  

Não necessariamente, já que é possível traduzir mil palavras em uma hora e o resultado ser tão espantoso que nem o próprio São Jerônimo, com a ajuda de Lutero e Nostradamus, conseguiria decifrar.

Então seria o domínio das duas línguas?

O domínio das duas línguas é fundamental, sim, mas também não garante a qualidade da tradução. Assim como o fato de alguém dominar profundamente o português não garante que ele possa tornar-se um escritor. Para traduzir com qualidade, não basta o perfeito domínio de duas línguas, além de produzir um texto inteligível, é preciso o tal do “feeling”, no sentido de sensibilidade, intuição, capacidade de percepção: o resultado deve ser um texto fluido e natural, que reproduza os efeitos do texto original.

Enfim, para negociar um bom preço, é preciso oferecer valor. E isso envolve empenho, habilidade e especialização. O que foi questionado acima é fundamental: produtividade e domínio das duas línguas, mas não é o suficiente para garantir a qualidade. É prezando a qualidade que se agrega valor ao trabalho e se conquista o cliente.

E, para concluir, um pequeno texto para refletir sobre o binômio preço-valor:

Numa fábrica, um aparelho complexo se avaria. Vêm os melhores técnicos, trabalham dias inteiros, com toda a espécie de sofisticadas ferramentas, mas não conseguem fazê-lo funcionar. Finalmente, chega um velho com uma malinha. Tira de dentro dela um simples martelo, dá uma pequena pancada na engrenagem do aparelho e ele entra em funcionamento. O velho pede um milhão de dólares por seus serviços. Os fabricantes reclamam:
— Como é possível? O senhor tem a ousadia de pedir um milhão de dólares por uma única martelada!
— Não — responde o ancião —, a martelada custa um dólar. Os estudos que tive que fazer para poder dá-la com bons resultados custam um milhão.

Alejandro Jodorowsky, em seu livro A dança da realidade.

segunda-feira, 21 de maio de 2018

En memoria de mi tía Diana

En memoria de Diana, mi tía, madrina y tocaya, para siempre en nuestro corazón y pensamiento:





«El amor no tiene cura, pero es la cura para todos los males».

Leonard Cohen


Extraído de una dedicatoria que le dejó a una alumna suya del instituto en que impartía clases de Historia.

Algunos maestros enseñan Historia, otros hacen historia.

sexta-feira, 18 de maio de 2018

Quase a mesma coisa... só que não!

(Clique na imagem para ampliá-la)

Aqui no Brasil usamos uma única palavra, expectativa, para:

1)  Descrever a situação de quem espera a ocorrência de algo (ex.: É grande expectativa ante a chegada do papa).
2) Referir-nos à esperança ou ao desejo de que algo aconteça (ex.: Melhoram as expectativas financeiras para 2018).

Já na Espanha, usamos dois termos diferentes: expectación, para a primeira situação; e expectativa, para a segunda.

Vejamos os exemplos:

Es imposible hacer oídos sordos ante la expectación que se vive por otra Boda Real en Londres. (espera, geralmente tensa, por um acontecimento).

El plan no puede cumplir todas las expectativas (esperanças, desejos).

Fonte: Fundéu

quarta-feira, 7 de março de 2018

Gramática contrastiva: vírgula e aposto de epíteto


Como os assuntos do blog se baseiam nas minhas observações linguísticas do dia a dia, recentemente, ao ler o livro Isabel la Católica do historiador Manuel Fernández Álvarez, chamou minha atenção o fato de que, diferentemente do português, em espanhol, não se separa com vírgula o nome do epíteto. 

No entanto, observei que em outras construções semelhantes em espanhol, usava-se sim a vírgula; como, por exemplo, em Diego Armando Maradona, el Pelusa, nació en Lanús, el 29 de octubre de 1960.

Fui consultar meus livros e encontrei as explicações para tais particularidades.

Primeiro. De acordo com o tradutor e gramático Carlos Nougué, em sua Suma Gramatical (página 457), somente em português é obrigatório o uso da vírgula entre o nome e o aposto individualizador, que chamamos de aposto de epíteto. Assim, Ivã, o Terrível em português é Ivan el Terrible em espanhol; Ivan le Terrible em francês, Iván o Terrible em galego; Ivan il Terribile em italiano; Ivan the Terrible em inglês; Iwan der Schreckliche em alemão, etc.    

Em português, o epíteto se escreve entre vírgulas em frases como: Isabel, a Católica, patrocinou as viagens de descobrimento realizadas por Cristóvão Colombo.

Segundo. De acordo com a Ortografía de la lengua española da Real Academia Espanhola, os apodos, as designações antonomásticas ou os pseudônimos que podem substituir o nome verdadeiro constituem aposições explicativas quando são mencionados depois dele, portanto, nesse caso, devem ser escritos entre vírgulas: Lola Flores, la Faraona, era uma estupenda bailaora; Hoy celebramos el aniversario de la muerte de Simón Bolívar, el Libertador; José Martínez Ruz, Azorín, perteneció a la generación del 98. Por outro lado, os epítetos (que eles chamam de sobrenombres) devem ir necessariamente acompanhados do nome próprio ao qual especificam e se unem a ele sem vírgula: Alfonso II el Casto, Guzmán el Bueno, Lorenzo el Magnífico.

Então, voltando à questão de por que se escreve "Isabel la Católica" sem vírgulas, e "Diego Maradona, el Pelusa" com vírgulas, a razão é que no primeiro caso trata-se de um epíteto individualizador ou especificativo, que só deve ser usado juntamente com o nome; por outro lado, no segundo caso, o epíteto pode substituir o nome, ou seja, posso dizer simplesmente "El pelusa es uno de los mayores futbolistas de la historia" (depois do Pelé, é claro ;-)).  

Por fim, a Fundação do Espanhol Urgente (Fundéu) explica que, no caso de epítetos, ou ainda, apelidos precedidos de artigo como el Chapo, o correto é escrever o artigo com inicial minúscula e o epíteto ou apelido com inicial maiúscula, e não é necessário ressaltá-los com aspas ou negrito: “El derrumbe del Chicle tras el abandono de su familia.

Somente devem-se usar as aspas quando o apelido se encontre entre o nome de batismo e o sobrenome: Ernesto «Che» Guevara ou Antonio «Huracán» Pérez.

Fontes:

Suma Gramatical da Língua Portuguesa, de Carlos Nougué.
Ortografía de la lengua española, da Real Academia Espanhola.
Fundéu (https://www.fundeu.es/recomendacion/apodos-y-aliasescritura-correcta-559/)

sexta-feira, 2 de março de 2018

Manolito, o tradutor aflito em: A deadline fatal

— Bora jantar, querido, a comida vai esfriar.
— Só um minutinho... só vou enviar um e-mail aqui para confirmar um serviço. Que dia é hoje?
— 28 de fevereiro.
...

— Prontinho, matei a pau! Acabei de fechar um projeto de 13K para o dia 02/03, para fechar o mês com chave de ouro!
— Puxa, treze mil palavras é muito, você vai ter que trabalhar até mais tarde, não?
— Não, já trabalhei o dia todo, agora eu quero assistir a um filminho para relaxar. Ainda tenho o fim de semana pela frente, a deadline é só para segunda-feira de manhã.

A mulher dele, que tinha ido buscar algo na cozinha, gritou de lá:

— Segunda-feira? Você está brincando, né? Vai dizer que esqueceu que fevereiro só vai até o dia 28?

Manolito percebeu a confusão que fizera, fechou os olhos e viu a deadline se aproximando velozmente como um Gremlin faminto, sentiu um mal-estar súbito. Começou a mudar de cor como um camaleão, passou de pálido para vermelho, e de vermelho para roxo... os olhos se esbugalharam e encheram d’água. Com a boca aberta, e sentindo falta de ar, começou a tossir vigorosamente.

A mulher percebeu que ele tinha engasgado e veio correndo da cozinha, como na antológica cena de Uma babá quase perfeita. Repetiu a técnica que Mrs. Doubtfire aplicara em Pierce Brosnan, e Manolito expeliu o pedaço de frango. Como se fosse pouco, Pipoca, a cadelinha da família, numa mirabolante pirueta perfeitamente sincronizada, pegou o naco no ar, deixando a performance da famosa babá no chinelo.

Menos mal que a mulher dele era viciada na Sessão da Tarde, do contrário, teria sido o fim da linha para Manolito, sua deadline.








segunda-feira, 26 de fevereiro de 2018

Cultivar é preciso


Ultimamente passei a prestar atenção a um fato corriqueiro nas redes sociais. Reparei que há dois perfis de tradutores iniciantes: os que perguntam sobre formação, ferramentas, recursos e aqueles que perguntam sobre quanto cobrar, como entrar no mercado, onde encontrar oportunidades.

Os primeiros parecem mais preocupados em oferecer; os segundos, em receber.

Quando se trata de tradução, assim como de qualquer outra profissão, devemos levar em consideração que é preciso plantar para colher, e não o contrário. É natural que nos preocupemos com a questão financeira, se vamos conseguir viver do nosso trabalho, pagar nossas contas no fim do mês. No entanto, essa não deveria ser a maior de nossas preocupações, mas sim:

— O que me move a traduzir?
— Como encaro meu trabalho?
— Sou capaz de oferecer um serviço de qualidade?
— O que espero da tradução?
— Estou comprometido com o que faço?
— Respeito meus colegas e meus clientes?
— Dou meu melhor?

A lista poderia estender-se, mas a ideia se resume a: devemos semear e cultivar para colher bons frutos. Essa é a ordem dos fatores, o último é consequência dos anteriores. Não tenho a pretensão de ensinar o padre rezar missa, mas coroinha deve saber o pai-nosso. Primeiro nos envolvemos e contribuímos, para depois receber.

Sim, temos de pagar nossas contas, mas também temos de dar nosso quinhão. Se não está chovendo em nossa horta, talvez seja hora de rever nossos conceitos e atitudes. A origem das palavras já diz tudo, é preciso cultivar, isto é, desenvolver pelo cuidado, aperfeiçoar, para então apreciar os frutos, ou seja, desfrutar.

segunda-feira, 19 de fevereiro de 2018

Falso amigo: "boato"


Segundo o dicionário Houaiss, antigamente tal palavra se referia a uma notícia muito propalada (ex.: boatos dos milagres de santa Isabel). Hoje em dia, por extensão, a acepção mais corriqueira para o termo boato é a de notícia de fonte desconhecida, muitas vezes infundada, ou falsa, que se divulga entre o público; qualquer informação não oficial que circula dentro de um grupo e se espalha rapidamente (ex.: Corre o boato de que o casamento dos príncipes está desmoronando).

Por sua vez, em espanhol, o termo boato é empregado para designar ostentação, pompa, esplendor.

Vejamos um exemplo extraído do livro Isabel la Católica, de Manual Fernández Álvarez:

A través de su relato nos parece estar viendo a la Reina acudir, con todo el boato de su Corte, a la cita de su marido.  

Assim, para traduzir o termo boato ao espanhol, use o termo bulo ou rumor.

O último boato que corre pelas redes: a versão paga do Whatsapp.
El último bulo que corre por las redes: el Whatsapp de pago.

Fontes:
Dicionário eletrônico Houaiss 2009.
Diccionario de la Lengua Española (on-line)

quinta-feira, 25 de janeiro de 2018

Tradução do conto "La luz es como el agua", de Gabriel García Márquez

Ilustração digital de Male Alonso

A luz é como a água (Gabriel García Márquez)
Tradução: Diana Margarita 

No Natal as crianças voltaram a pedir um barco a remo.
— Está bem — disse o pai, vamos comprá-lo quando voltarmos para Cartagena.
Totó, de nove anos, e Joel, de sete, estavam mais decididos do que seus pais imaginavam.
— Não — disseram em coro. — Precisamos dele aqui e agora.
— Para começar — disse a mãe —, aqui não há outras águas navegáveis além da que sai do chuveiro.
Tanto ela quanto o marido tinham razão. Na casa de Cartagena das Índias havia um quintal com um cais na baía, e um abrigo para dois iates grandes. Por outro lado, aqui em Madri viviam apertados no quinto andar do número 47 do Paseo de la Castellana. Mas finalmente nem ele nem ela puderam negar-se, porque lhes tinham prometido um barco a remo com seu sextante e sua bússola se ganhassem os louros do terceiro ano primário, e eles os ganharam. Por tanto o pai comprou tudo sem dizer nada à esposa, que era a mais resistente a pagar dívidas de jogo. Era um lindo barco de alumínio com um cordão dourado na linha de flutuação.
— O barco está na garagem — revelou o pai no almoço. — O problema é que não há como subi-lo nem pelo elevador nem pela escada, e na garagem não há mais espaço disponível.
No entanto, na tarde do sábado seguinte, os meninos convidaram seus colegas de turma para subir o barco pelas escadas, e conseguiram levá-lo até o quarto de empregada.
— Parabéns — disse-lhes o pai. — E agora?
— Agora nada — disseram os meninos. — A única coisa que queríamos era ter o barco no quarto, e pronto.
Na noite de quarta-feira, como todas as quartas, os pais foram ao cinema. Os meninos, donos e senhores da casa, fecharam portas e janelas, e quebraram a lâmpada acessa de um lustre da sala. Um jato de luz dourada e fresca como a água começou a sair da lâmpada quebrada, e o deixaram correr até o nível chegar a quatro palmos. Então cortaram a energia, tiraram o barco, e navegaram a gosto por entre as ilhas da casa.
Esta aventura fabulosa foi o resultado de uma distração minha quando participava de um seminário sobre a poesia dos utensílios domésticos. Totó me perguntou como era que a luz se acendia com somente apertar um botão, e eu não tive a ousadia de pensar duas vezes.
— A luz é como a água — respondi-lhe: abrimos a torneira, e ela sai.
De modo que continuaram navegando nas quartas-feiras à noite, aprendendo a lidar com o sextante e a bússola, até que os pais voltavam do cinema e os encontravam dormindo como anjos de terra firme. Meses depois, ansiosos por ir mais longe, pediram um equipamento de pesca submarina. Com tudo: máscaras, pés de pato, cilindros e espingardas de ar-comprimido.
— Não é certo que tenham no quarto de empregada um barco a remo que não lhes sirva para nada — disse o pai —. Mas é ainda pior que queiram ter também equipamentos de mergulho.
— E se ganharmos a gardênia de ouro do primeiro semestre? — perguntou Joel.
— Não — disse a mãe, assustada. — Chega.
O pai reprovou sua intransigência.
— É que estes meninos não ganham nem um prego por cumprir seu dever — disse ela —, mas por um capricho são capazes de ganhar até a cadeira do professor.
Os pais não disseram afinal nem que sim nem que não. Mas Totó e Joel, que tinham sido os últimos nos dois anos anteriores, ganharam em julho as duas gardênias de ouro e o reconhecimento público do reitor. Naquela mesma tarde, sem que os tivessem pedido novamente, encontraram no quarto os equipamentos de mergulho em sua embalagem original. De modo que na quarta-feira seguinte, enquanto os pais assistiam a O último tango em Paris, encheram o apartamento até a altura de duas braças, mergulharam como tubarões mansos por debaixo dos móveis e das camas, e resgataram do fundo da luz as coisas que durante anos se tinham perdido na escuridão.
Na premiação final, os irmãos foram aclamados como exemplo para a escola, e lhes deram diplomas de excelência. Desta vez não precisaram pedir nada, porque os pais lhes perguntaram o que queriam. Eles foram tão razoáveis, que somente quiseram uma festa em casa para receber os colegas de turma.
O pai, a sós com a mulher, estava radiante.
— É uma prova de maturidade — disse.
— Deus te ouça — disse a mãe.
Na quarta-feira seguinte, enquanto os pais assistiam a A Batalha de Argel, as pessoas que passaram pela Castellana viram uma cascata de luz que caía de um velho edifício escondido entre as árvores. Saía pelas sacadas, derramava-se em abundância pela fachada, e seguia pela grande avenida numa enxurrada dourada que iluminou a cidade até o Guadarrama.
Chamados com urgência, os bombeiros forçaram a porta do quinto andar, e encontraram a casa transbordante de luz até o teto. O sofá e as poltronas revestidos de couro de leopardo flutuavam na sala em diversos níveis, entre as garrafas do bar e o piano de cauda e seu xale de Tonquim que esvoaçava numa profundidade média como uma arraia de ouro. Os utensílios domésticos, na plenitude de sua poesia, voavam com suas próprias asas pelo céu da cozinha. Os instrumentos da banda militar, que as crianças usavam para dançar, flutuavam à deriva entre os peixes coloridos livres do aquário da mãe, os quais eram os únicos que flutuavam vivos e felizes no vasto pântano iluminado. No banheiro flutuavam as escovas de dentes de todos, os preservativos do pai, os potes de creme e a dentadura de reserva da mãe, e a televisão do cômodo principal flutuava de lado, ainda ligada no último episódio do filme da meia-noite proibido para crianças.

No fim do corredor, flutuando entre duas águas, Totó estava sentado na popa do barco, aferrado aos remos e usando a máscara, buscando o farol do porto até onde lhe permitiu o ar dos cilindros, e Joel flutuava na proa buscando ainda a altura da estrela polar com o sextante, e por toda a casa flutuavam seus trinta e sete colegas de turma, eternizados no instante de fazer xixi no vaso de gerânios, de cantar o hino da escola com a letra trocada por versos de deboche contra o reitor, de beber às escondidas um copo de brandy da garrafa do pai. Pois eles abriram tantas luzes ao mesmo tempo que a casa tinha transbordado, e todo o quarto ano fundamental da escola de San Julián el Hospitalario se afogara no quinto andar do número 47 do Paseo de la Castellana. Em Madri, na Espanha, uma cidade remota de verãos ardentes e ventos gelados, sem mar nem rio, e cujos aborígenes de terra firme nunca foram mestres na ciência de navegar na luz.


segunda-feira, 22 de janeiro de 2018

Ética na tradução

Recentemente deparei com duas situações que me fizeram refletir sobre a ética na prática tradutória e sobre os limites da interferência do tradutor no texto original. 

Sem entrar em detalhes, recebi uma solicitação de tradução acompanhada de uma sugestão por parte do gerente de projetos de substituir um termo por outro (por razões evidentemente políticas) alegando que o segundo lhe parecia mais honesto. Esse fato chamou minha atenção porque nunca tinha me acontecido algo assim. 

O que fiz? Respondi gentilmente dizendo que não podia agir dessa forma porque o autor do texto não havia escolhido o termo ao acaso e que, ainda que o tradutor discordasse das escolhas do autor, deveria respeitá-las, do contrário, estaria agindo de forma desonesta.
A outra situação que presenciei foi o uso de um termo politicamente correto, mas impreciso no texto em questão. Empregou-se o termo "gênero" — um conceito sociológico que se refere a papéis sociais —, num formulário que requeria uma distinção biológica: “sexo”. Essa confusão de conceitos é frequente devido ao medo de parecer preconceituoso, ou ainda, por acreditar que “gênero” seja mais elegante que "sexo". Neste caso, conversei com o cliente e, depois de explicar a diferença, ele consentiu a alteração.
Da mesma forma que em outras profissões, ocasionalmente os tradutores podem enfrentar dilemas éticos em seu dia a dia. Imagine um tradutor que receba uma solicitação de um partido político ao qual se opõe firmemente, ou um texto que critique sua religião, ou ainda, que promova práticas ilegais.
Além das questões morais ou legais descritas acima, pode ocorrer de o tradutor receber um texto perfeitamente legal, mas extremamente desagradável, que fira sua sensibilidade, como um texto que relate crimes bárbaros, tabus, etc. O que fazer nesses casos?
Antes de aceitar uma solicitação, é importante perguntar do que se trata. No entanto, uma vez que você tenha aceitado o pedido e se sinta desconfortável com o assunto abordado, seja por questões morais, ou por outros motivos, manifeste-se imediatamente, recusando o trabalho e expondo (ou não) suas razões.
Agora, se a discrepância não for tão grave a ponto de fazê-lo rechaçar o trabalho — como nos exemplos que relatei no início do texto —, seja objetivo, distancie-se do tema, e respeite as escolhas lexicais do autor. O bom tradutor deve ser capaz de traduzir fielmente textos que expressem opiniões contrárias à sua. Se você não for capaz de manter-se imparcial, recuse o trabalho.

sábado, 20 de janeiro de 2018

Acerca del libro "Los que vivimos", de Ayn Rand


¡Buenos días, queridos lectores!

Aquí en Brasil hoy es sábado, como en todas partes del mundo, son las 8 de la mañana y ya estoy aquí, delante del ordenador, o de la computadora, como prefieran, dispuesta a escribir una reseña literaria…

Sé que me va a costar bastante, en primer lugar, porque lo voy a hacer en español cuando me resulta mucho más cómodo escribir en portugués; en segundo lugar, porque escribir una reseña crítica es un ejercicio subjetivo, que implica mucho más esfuerzo que discurrir a respecto de una norma gramatical. Podría mencionar otras dificultades, pero con estas me llega para afirmar que estoy saliendo de mi zona de confort y eligiendo el camino de las piedras. ¿Por qué lo hago? Porque creo que este libro se lo merece.

Me refiero al libro “Los que vivimos”, de Ayn Rand. Antes que nada, voy a ambientarlos un poco, es decir, voy a contextualizar la obra y a presentarles las razones que me llevaron a leerla. Quien me indicó este libro fue mi tía —que lee mucho y no indica cualquier tontería—, me dijo que era un libro precioso y que la historia estaba ambientada en la Rusia comunista, tras la revolución proletaria. Lo mejor, es que mi tía no destripó la historia, es decir, no dio spoilers (según Fundéu, la fundación del español urgente, es mejor destripe que spoiler), al contrario de mi otra tía que también me indicó un libro y, sin querer, me dijo cómo terminaba.

Pues resulta que mi familia tiene una experiencia muy estrecha con el comunismo, a punto de haber experimentado sus dificultades en su propia piel. La familia de mi madre logró huir de la Cuba comunista de Fidel Castro y mi padre logró huir de la Alemania comunista cuando aún se erigía el muro de Berlín. Así que forman parte de mi vida las narrativas de mis queridos padres —que en paz descansen—, sobre las amarguras que tuvieron que pasar. Entre las historias que dejaron más huella, recuerdo la de mi madre que nos contaba de cuando le dieron una manzana de regalo de Navidades, y del gusto con que la comió (no había dejado ni las semillas); de mi padre, lo que más me choca hasta hoy es el hecho de que haya estado más de 30 años sin ver a la hermana, la cual se quedó en el lado oriental.

Ayn Rand, la autora del libro, también sufrió las amarguras del comunismo en su propia piel, y adoptó este nombre al nacionalizarse norteamericana tras haber logrado huir con grandes riesgos de la Unión Soviética.

Como ya saben, no pretendo resumir la historia ni alardear sobre mis impresiones personales, mi única intención es despertarles el interés hacia este libro.

Les aseguro que es una historia que cala hondo. En portugués hay un adjetivo que viene como anillo al dedo para este tipo de obra: “envolvente”. Me gustaría que en español hubiera un adjetivo tan amplio como este, que en una sola palabra transmitiera la idea de abstraer, sumergir, emocionar, impresionar, etc.

En el prólogo del libro, Ayn Rand dice que escuchó por primera vez el principio comunista de que «el hombre debe vivir para el Estado» cuando tenía doce años, y que comprendió que ahí residía el mal. «Este principio era malo y (...) no podía conducir a nada que no fuera malo».

En las palabras de la autora, este libro es "tan cercano a una autobiografía como jamás escribiré". Sobre la trama del libro, les cuento solo lo esencial: Kira, la protagonista, es una mujer segura y confiada que lucha por mantener su esencia frente a un régimen totalitario que usa todo su aparato y poder para controlar la vida y los pensamientos de los individuos, asfixiando sus voluntades e ilusiones hasta convertirlos en instrumentos a su servicio. En medio de un trágico y arriesgado triángulo amoroso, Kira traiciona sus propios principios en nombre del amor, de la vida, y del amor a la vida. Hasta aquí llego yo.

¿Qué mejor que dejarles un fragmento para que se hagan una idea?

«—Y ahora, mírame, mírame bien —gritó ella—. He nacido para vivir, y podía vivir, y sabía lo que quería. ¿Qué crees que está vivo en mí? ¿Por qué piensas que vivo? ¿Porque tengo un estómago, y me alimento y digiero? ¿Porque respiro y trabajo, y soy capaz de ganar mi sustento? ¿O bien porque sé lo que quiero y cómo lo quiero? ¿No es eso la vida? ¿Y quién, en todo este maldito universo, puede decirme por qué tengo que vivir, si no es por lo que yo quiero? ¿Quién es capaz de contestar con palabras humanas que hablen a la razón humana? Nadie, ni tú tampoco. Pero ustedes tratan de decirnos lo que debemos querer. Han venido como un solemne ejército a traer a los hombres una vida nueva. Les han arrancado de las entrañas esa otra vida de la que no sabían nada, esa vida palpitante que no les interesaba, y les han dicho lo que debían pensar y lo que debían sentir. Les han arrebatado todas las horas, todos los minutos, todos los nervios, todos los pensamientos, todos los sentimientos hasta lo más profundo de su alma, y luego les han dictado lo que debían pensar y sentir. Han venido a negar la vida a los que vivimos. Nos han encerrado a todos en una jaula de hierro y después han sellado las puertas; nos han dejado sin aire, hasta que las arterias de nuestro espíritu han estallado».

quarta-feira, 17 de janeiro de 2018

Significado da expressão espanhola "un chute de..."


Hoje vamos ver o significado da expressão espanhola un chute de..., que inicialmente surgiu como uma gíria no submundo das drogas, do inglês shoot up. Como verbo pronominal, chutarse significa injetar droga (ex.: Las marcas en sus brazos indicaban que se chutaba con frecuencia). Também temos o substantivo chute que significa injeção de droga (ex.: Habíamos visto a un tío prepararse un chute).

Com o tempo, esta gíria, inicialmente marginal, passou para outros contextos como expressão coloquial, perdendo o caráter negativo e assumindo, na maioria das vezes, um aspecto positivo. Atualmente, na Espanha, sua presença é frequente na mídia, na publicidade, e no dia a dia, em frases do tipo “estos alimentos te darán un chute de energia”, “tus elogios son un chute de autoestima para mí”, “esta película es un chute de adrenalina”, “ la propaganda penetra en las consciencias como un chute de morfina”, etc.