segunda-feira, 31 de março de 2014

Entrevista a Alberto Bustos, profesor de lengua y literatura y autor del Blog de Lengua




Alberto Bustos es profesor titular de Didáctica de la Lengua y la Literatura en la Universidad de Extremadura. Antes de esto ha sido profesor en las Universidades de Bohemia Occidental y Bohemia Meridional de la República Checa, también en Wellington (Nueva Zelanda) para el New Zealand Council for Teacher Education, en las Universidades de Dresde y Halle-Wittenberg (Alemania) y en la Universidad Carlos III de Madrid. Es licenciado en Filología Hispánica en la Universidad Complutense de Madrid y doctor en Humanidades. Su principal pasión es todo lo que tiene que ver con la palabra, por eso, además de profesor, es el autor del Blog de Lengua, en que ofrece conocimiento libre y accesible para todos.



Diana - ¿Cómo te diste cuenta de que lo tuyo eran las letras? Cuéntanos un poco cómo comenzó todo.

Alberto - Desde pequeño me gustaba leer. Devoraba los libros. A veces soñaba con ser escritor y otras con ser maestro. Con dieciséis años me inscribí en un taller literario que dirigía Cecilio Fernández Bustos (no somos familia aunque compartamos un apellido). Me interesaban los textos literarios que él nos iba descubriendo, pero también los teóricos. Sus orientaciones y las clases de literatura española en el instituto, de la mano de mi querida profesora Marisa Meseguer, fueron las que me enseñaron a leer. Fue entonces cuando decidí estudiar filología.


Diana - ¿Te planteabas ser profesor de lengua española o comenzaste por accidente?

Alberto - Justo antes de empezar en la universidad estuve dudando entre estudiar filología hispánica o una lengua extranjera (alemán o inglés). Mucha gente me decía que con hispánicas lo iba a tener difícil en el mundo laboral, pero nuevamente la intervención de una profesora fue decisiva. Fue Celina, mi profesora de latín, que me animó a que me dedicara a lo que más me gustara sin pensármelo dos veces. Lamentablemente he olvidado el apellido de esta profesora después de tantos años, pero no su consejo, que me sirvió y mucho. Tuve la suerte de encontrarme con excelentes profesores en la enseñanza secundaria. Los sistemas educativos son importantes, pero no son nada sin los profesores. Es increíble el impacto que puede tener un buen profesor en las vidas de generaciones y generaciones de alumnos. Por eso es importante cuidarlos.


Diana - ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Alberto - La oportunidad de ayudar a la gente a aprender y de descubrir yo mismo cosas nuevas mientras lo hago.


Diana - ¿Y lo que menos gusta?

Alberto - La burocratización.


Diana - ¿Hablas otras lenguas además del español? ¿De qué forma el aprendizaje de una lengua extranjera puede contribuir con el desempeño en la lengua materna?

Alberto - El lingüista debe aprender lenguas aunque se dedique al estudio de la propia. Eso le sirve para contemplar la suya desde fuera. Le da una perspectiva de la que carecería si fuera monolingüe. Hablo inglés, francés y alemán y leo con frecuencia en estas tres lenguas. Teniendo una formación filológica, también he adquirido unos conocimientos de latín y griego, que son indispensables para entender el español. Entiendo algo de checo porque viví durante un tiempo en la República Checa.


Diana - ¿Cómo surgió la idea del Blog de Lengua?

Alberto - Se me ocurrió justo después de terminar mi habilitación como profesor titular. Era una posibilidad de hacer algo nuevo. Llevaba tiempo interesándome por Internet y me parecía que publicar un blog podía ser una forma de acercar el conocimiento a la gente. Se me ocurrió también por frustración. Cada vez que buscaba información en Internet sobre temas lingüísticos quedaba decepcionado. Internet era ya por aquel entonces la fuente de la que bebíamos todos para informarnos sobre cualquier tema, pero en el área de mi especialidad todavía dejaba bastante que desear. Me propuse hacer algo para cambiar esa situación y generar materiales que pudieran ser de utilidad a la gente. Quería hacer libre y accesible el conocimiento lingüístico. Hasta entonces nunca había habido una oportunidad así. Me propuse aprovecharla.


Diana - ¿Cuáles son tus pasatiempos?

Alberto - La verdad es que mi principal pasatiempo es el Blog de Lengua. Cuando haces algo que te gusta, puedes pasar horas y horas dedicado a ello y no te cansas. Siempre quieres más. Me gusta leer. Siempre he leído mucha novela, pero cada vez más mi lectura se va desplazando a Internet: blogs, prensa digital... Me gusta la música, sobre todo la contemporánea y sobre todo si es en directo. No desaprovecho la oportunidad de acudir a un concierto con obras de Ligeti, Penderecki o Pärt. También el deporte: el ejercicio físico es bueno para el cuerpo y para la mente. Puede ser un rato de natación, un paseo, unos kilómetros en bicicleta...


Diana - ¿Qué te gustaría alcanzar aún cómo filólogo y profesor?

Alberto - Me gustaría cambiar la forma en que enseñamos la gramática. Quiero conseguir una gramática que se entienda. Si no se entiende, no sirve. Lo más cómodo es repetir lo que ya dijeron quienes nos precedieron, pero eso en el mundo actual ya no sirve. Hay que acercar el conocimiento a la gente, darle herramientas para que pueda expresarse, para que consiga entender un texto, para que sea capaz de comunicarse de manera efectiva. Otra cosa es la gramática hecha para especialistas, que ha de responder a otras exigencias. El ideal es que quien se dedica a esto adquiera un conocimiento profundo de los textos técnicos que sea el que le permita crear materiales útiles para quien quiere hacer cosas tan básicas y tan nobles como hablar, leer y escribir. Si el lingüista no sabe explicar y aclarar ese conocimiento del que es depositario, estará fallando a la sociedad.


Diana - ¿Qué sugerencias le darías a alguien que se interese por el mundo de las letras?

Alberto - Le daría el mismo consejo que me dio mi profesora en su día. Que siga su corazón. Que haga cosas que le interesen y le gusten. Además, que se atreva a romper moldes para intentar algo nuevo, algo que no haya hecho nadie todavía. Merece la pena. Es lo único que merece la pena.

  
"El conocimiento debe ser libre y accesible para todos"


Selección de publicaciones

Bustos Plaza, Alberto. 2005. Combinaciones verbonominales y lexicalización. Frankfurt a. M., etc.: Peter Lang (versión reelaborada de mi tesis doctoral sobre Combinaciones verbonominales institucionalizadas y lexicalizadas).
Bustos Plaza, Alberto. 2005. “Poner en movimiento/in Bewegung setzen: verbos pseudocopulativos españoles frente a verbos funcionales alemanes”. En Ramón Almela, Estanislao Ramón Trives y Gerd Wotjak (eds.). Fraseología contrastiva con ejemplos del alemán, español, francés e italiano. Murcia: Universidad de Murcia, 185-196.
Bustos Plaza, Alberto. 2006. “Verbos generales y verbos específicos: conjuntos y clases de argumentos en colocaciones de verbo y sustantivo“. Epos: Revista de Filología 22, 51-65.
Bustos Plaza, Alberto y Herbert Ernst Wiegand. 2006. “Condensación textual lexicográfica: esbozo de una concepción integral“. Revista de Lexicografía 12, 7-46.
Bustos Plaza, Alberto. 2006. “Combinaciones atributivas del tipo poner en movimiento y diccionario“. En Alonso Ramos, Margarita (ed.). Diccionarios y fraseología. La Coruña: Universidade da Coruña (Anexos de la Revista de Lexicografía), 89-100.
Bustos Plaza, Alberto y Stefan Pfänder (eds.). 2007. Entre léxico y gramática: en torno al verbo. Akten der Sektion 14 am 14. Hispanistentag in Regensburg. La Paz: IBLEL.
Bustos Plaza, Alberto. 2007. “Verbos de situación: paralelismos entre usos espaciales y usos atributivos“. Dicenda 25, 15-32.
Bustos Plaza, Alberto. 2010. “Nombrar lo innombrable: la autorrepresentación lingüística de grupos gays no convencionales”. En Carmen González Marín y Montserrat Huguet Santos (eds.): Historia y pensamiento en torno al género. Madrid: Dykinson, 243-266.
Bustos Plaza, Alberto. 2011. Kollokationen und Funktionsverbgefüge. En Bernhard Pöll, Christopher Laferl, Robert Folger y Joachim Born (eds.): Handbuch Spanisch: Sprache, Literatur, Kultur und Geschichte in Spanien und Hispanoamerika. Berlin: Erich Schmidt.


sexta-feira, 28 de março de 2014

Martinho Lutero e a tradução da Bíblia para o alemão




O alemão Martinho Lutero (1483 – 1546) foi a figura central da reforma protestante. De origem humilde, formou-se em filosofia. Um dia, o jovem estudante encontrou na biblioteca um exemplar da Bíblia, algo raro numa época em que os livros eram escassos e caros. Encheu-se de alegria com a descoberta e, depois de ler o livro sagrado, passou a se perguntar o que deveria fazer para ser salvo. 

Certa ocasião, durante uma tempestade, um raio caiu perto dele e o deixou profundamente impressionado. Ele interpretou o acontecimento como um sinal divino e procurou reclusão num mosteiro para acalmar seu espírito agitado e cheio de dúvidas a respeito da salvação de sua alma.



No mosteiro, ele orava fervorosamente, cumpria penitências, jejuns e se flagelava. Também mendigava por ordem dos freires que sentiam certo prazer em humilhá-lo e demonstrar-lhe que sua ciência e seu saber em nada o diferenciavam de seus irmãos. Ali foi afastado dos estudos e da leitura da bíblia. As orações, penitências e flagelos não lhe trouxeram a tão almejada paz de espírito. Somente conseguiu alcançá-la ao conhecer o vigário Staupitz, que, após ouvir suas lamentações, lhe disse: "eu acredito na remissão dos pecados através da fé. Para arrepender-se você deve amar a Deus e não temê-lo". Essas palavras penetraram fundo no coração de Lutero que voltou a ler a bíblia que lhe fora devolvida pelos freires.



Ao ler novamente a bíblia Lutero compreendeu que Cristo morreu para justificar nossos pecados e passou a crer que só a fé justifica e não as obras da lei, os rituais dos homens. Foi aí que começou a alimentar o desejo de traduzir a bíblia para que o povo alemão pudesse ter acesso direto à fonte, sem intermediários.



Em 1509, o príncipe-eleitor da Saxônia, Federico III, o sábio, fundou a universidade de Wittemberg e Staupitz o influenciou para que Lutero fosse nomeado catedrático. Nesse mesmo ano, Lutero obteve licenciatura em teologia e foi destinado a ministrar teologia bíblica. Começou a ensinar com tanta paixão e desembaraço que suas aulas recebiam cada vez mais estudantes. Por insistência de Staupitz, Lutero começou a predicar, primeiro no convento e depois na igreja da cidade até ser nomeado predicador da igreja matriz de Wittemberg. Em 1511, foi enviado pela ordem para ter uma audiência com o Papa. Encheu-se de júbilo pois esperava encontrar paz e consolo para sua consciência na cidade que considerava sagrada. Entretanto, o que viu o desagradou profundamente: poder, prazeres mundanos, cobiça e ignorância.



Ao voltar de Roma ficou doente e em seu leito as palavras que lhe deram consolo foram “o justo por sua fé viverá”. Após se recuperar, graduou-se doutor na Sagrada Escritura, dedicou-se mais do que nunca ao estudo da Bíblia e passou a predicar e ensinar com mais fervor ainda, fazendo o possível para fundar escolas. O solo estava sendo preparado para a semente da grande reforma.



Entre 1514 e 1515, o papa Leão X, amante do esplendor e das artes, com o pretexto de arrecadar dinheiro para a luta contra os turcos e para a conclusão da Basílica de São Pedro, autorizou a venda de indulgências para a salvação das almas. O comércio descarado de indulgências que prometiam a absolvição, o perdão dos pecados antes mesmo de serem cometidos e a salvação dos mortos em troca de alguns ducados, irritou profundamente Lutero, que acabou por desafiar a Igreja Católica Romana ao publicar suas 95 teses na porta da Igreja do Castelo de Wittenberg, contra a venda de indulgências e contra o abuso de poder da igreja.



As 95 Teses de Lutero foram logo traduzidas para o alemão e amplamente copiadas e impressas. Ao cabo de duas semanas, haviam se espalhado por toda a Alemanha e, em dois meses, por toda a Europa. Este foi o primeiro episódio da História em que a imprensa teve papel fundamental, pois facilitou a distribuição simples e ampla do documento que deu início à reforma da igreja. Como consequência, Lutero, foi convocado pelo Papa para se retratar, coisa que não fez, pois afirmou que não poderia ir contra aquilo em que acreditava.



Lutero foi excomungado e, em 1521, o Imperador Carlos V inaugurou a Dieta de Worms. Lutero foi chamado a renunciar ou confirmar seus ditos e lhe foi outorgado um salvo-conduto para garantir-lhe o seguro deslocamento. Lutero manteve-se firme, não se retratou e antes que a decisão fosse proferida, ele abandonou Worms e desapareceu durante seu regresso a Wittemberg. O Imperador redigiu o Édito de Worms a 25 de maio de 1521, declarando Martinho Lutero fugitivo e herege, e proscrevendo suas obras.



O sumiço do reformante se deveu a que Frederico, o sábio, havia forjado o sequestro de Lutero para dar-lhe proteção no castelo de Wartburg, onde ele permaneceu por quase um ano e iniciou seu célebre trabalho de tradução da Bíblia.

Em 1525, casou-se com a monja Catalina de Bora, vinte anos mais jovem que ele, exercendo na prática sua tese de abolição do celibato. O casal teve 6 filhos.

Em 1529, Lutero publicou seu Pequeno Catecismo, onde explica, em linguagem simples, a teologia da Reforma Evangélica. Proibido de assistir à Dieta de Augsburg por ter sido excomungado, Lutero delegou a defesa dos reformadores, formulada na Confissão de Augsburg (1530), a seu colega e amigo, o humanista Felipe Melanchthon. Sua influência estendeu-se a norte e a leste da Europa e seu prestígio contribuiu para que Wittenberg se tornasse um centro intelectual.

Personagem fundamental da história moderna europeia, sua influência alcançou não somente a religião, mas a política, a economia, a educação, a filosofia, a linguagem, a música e outras áreas culturais.



Como ninguém é perfeito e toda paixão exacerbada corre o risco de despertar o ódio exacerbado, a história de Lutero também tem sua mancha, principalmente nos últimos anos de vida, quando publicou e externou sentimentos antissemitas. Seu ódio não tinha fundamentação racista, mas religiosa, ele não aceitava o fato de os judeus não reconhecerem Jesus Cristo. Mesmo assim, suas declarações e publicações serviram posteriormente para justificar a ideologia nazista.



O objetivo aqui não é julgar os preconceitos nem o posicionamento religioso de Lutero, mas destacar seu trabalho de tradução da Bíblia, sua contribuição para os estudos da tradução e para a língua alemã. É de se admirar a coragem que ele teve de de nadar remar contra a maré e manifestar seus sentimentos de forma tão obstinada numa época de terror em que a inquisição perseguia e condenava pessoas à morte de forma arbitrária e impiedosa.



A tradução da Bíblia 

Essa tarefa o absorveu até o final de sua vida. Com ajuda de amigos, começou a traduzir o Novo Testamento para o alemão a partir da segunda edição de Erasmo de Roterdão do Novo Testamento grego. Lutero andava pelas ruas e mercados para ouvir as pessoas falarem porque ele desejava que sua tradução fosse acessível ao povo, o mais próxima possível da linguagem contemporânea. A Bíblia Luther Foi publicada em setembro de 1522, seis meses após ele ter retornado a Wittenberg.



Esta tradução é considerada como sendo, em grande parte, responsável pela evolução da moderna língua alemã.



Os textos sobre a “teoria” da tradução de Lutero, não pretendem descrever o modo de traduzir, são mais uma justificativa de sua tradução do Novo Testamento. Sua concepção linguística e tradutológica estão subordinadas a sua concepção religiosa, a tradução da Bíblia só tem sentido dentro de uma perspectiva teológica, tendo como princípios básicos: a Bíblia como única regra; só a fé salva e  a universalidade do sacerdócio: todos podem e devem ler e interpretar a Bíblia.



Em seus escritos ‘tradutológicos’, Lutero defende uma tradução retórica e de estilo popular, não com fins estéticos, mas comunicativos. Ele concedia grande importância ao meio cultural dos destinatários, por isso traduzia adaptando o texto à mentalidade e ao espírito dos homens de seu tempo a fim de dar a compreender as realidades históricas, culturais e sociais relatadas na Bíblia e próprias de uma sociedade distanciada no tempo e no espaço. Na prática, privilegia o texto na língua de chegada, mas também admite estrangeirismos se a formulação do original expressa melhor o conteúdo da mensagem. Embora seus comentários sobre a tradução enfatizem a tradução do sentido, Lutero não afirma que esta seja melhor que a da palavra, ele declarou servir-se das duas.



Em sua “Carta aberta sobre tradução”, Lutero replicou as críticas que os papistas dirigiam a sua tradução, seus argumentos são claros e diretos e ele não tem papas na língua para expressar sua indignação:



Em resposta à fúria dos papistas que o acusavam de ter acrescentado a palavra sola (somente) à tradução do terceiro capítulo da Epístola aos Romanos, versículo 28, em que Lutero traduziu as palavras de Paulo: “Arbitramur hominem iustificari ex fide absque operibus”, como “Sustentamos que o homem é justificado somente pela fé, sem as obras da lei”, Lutero disse, entre outras coisas:



“Voltando novamente à questão. Se o seu papista quer incomodar-se bastante com a palavra sola-somente, diga-lhe logo: o doutor Martinho Lutero quer assim e diz que papista e asno é a mesma coisa. “Sic uolo, sic iubeo, sit pro ratione uoluntas”  [“assim quero, assim ordeno, tome-se a vontade por razão”]. Pois não queremos ser alunos nem discípulos dos papistas, mas seus mestres e juízes. Queremos por uma vez também gabar-nos e vangloriar-nos com essas cabeças de asno. E como São Paulo se gloria contrapondo-se aos santos insensatos , assim também eu quero gloriar-me contrapondo-me a esses meus asnos. Eles são doutores? Eu também. Eles são eruditos? Eu também. Eles são pregadores? Eu também. Eles são teólogos? Eu também. Eles são argumentadores? Eu também. Eles são filósofos? Eu também. Eles são dialéticos? Eu também. Eles são preletores? Eu também. Eles escrevem livros? Eu também.

E quero continuar gloriando-me: Eu sei interpretar os salmos e os profetas; eles não sabem. Eu sei traduzir; eles não sabem. Eu sei rezar; eles não sabem. E para falar de coisas menores: eu entendo sua própria dialética e filosofia melhor do que todos eles juntos. E além disso sei deveras que nenhum deles entende seu Aristóteles. E se há alguém entre todos eles que entenda corretamente um prefácio ou um capítulo de Aristóteles, deixarei que me açoitem.  Não estou agora exagerando, pois fui educado e adestrado desde a juventude em toda sua arte, e sei muito bem quão profunda e vasta ela é. Da mesma forma eles sabem muito bem que eu sei e posso tudo o que eles podem. Não obstante, essa gente insana se comporta comigo como se eu fosse um hóspede em sua arte, que tivesse chegado apenas hoje pela manhã e nunca tivesse visto nem ouvido o que eles estão aprendendo ou podem fazer; assim tão maravilhosamente ostentam sua arte e me ensinam o que eu há vinte anos gastei em solas de sapato; de forma que eu também, em resposta a todos seus berros e gritos, tenho que cantar com aquela rameira: ‘Faz sete anos que eu sei que os pregos das ferraduras são de ferro’”



E para sua escolha tradutológica, buscou justificativa, no texto sagrado:



“Isto é o que havia para ser dito quanto à tradução e à propriedade das línguas. Eu, porém, não confiei somente na propriedade das línguas e a observei ao acrescentar solum, “somente”, em Romanos 3, 28, mas também o texto e o pensamento de São Paulo o exigem e o reclamam com força; pois ele trata ali mesmo do elemento principal da doutrina cristã, ou seja, que nós somos salvos pela fé em Cristo, sem qualquer obra da lei; e exclui todas as obras tão claramente que chega a dizer que as obras da lei (que obviamente é a lei e a Palavra de Deus) não colaboram para a salvação; e dá como exemplo Abraão, que foi salvo tão isento das obras que, inclusive a maior delas, que então fora um novo mandamento de Deus acima de todas as outras leis e obras, a saber, a circuncisão, não lhe ajudou para a salvação, mas foi salvo pela fé, sem a circuncisão e sem qualquer obra, como ele fala no capítulo 4: “Se Abraão foi salvo pelas obras, ele pode se vangloriar, mas não diante de Deus”. Pois bem, onde se exclui tão completamente todas as obras – e esse deve ser o sentido de que somente a fé salva – e quer-se falar claramente e diretamente de uma tal exclusão das obras, tem-se que afirmar: Somente a fé e não as obras nos salvam. Isso é exigido pela própria questão além da propriedade da língua.

Sim, eles dizem que soa escandaloso e com isso as pessoas aprendem que não precisam fazer boas obras. Mas meu caro, o que se lhes pode responder? Muito mais escandaloso é o fato de que o próprio São Paulo não diga somente a fé, mas descarregue ainda mais duramente encerrando a questão: sem as obras da lei, e em Gálatas 2, 16: não pelas obras da lei, e semelhantes em outras passagens. A expressão somente a fé ainda admitiria um comentário, mas a expressão sem as obras da lei é tão dura, escandalosa e abominável, que não pode ser amenizada com nenhum comentário. Muito mais poderiam as pessoas aprender com isso a não fazerem boas obras, pois elas ouvem das próprias obras pregar com palavras tão duras e fortes: Nenhuma obra, sem obras, não pelas obras. Se não é escandaloso que se pregue: Sem obras, nenhuma obra, não pelas obras, por que seria escandaloso então pregar somente a fé?”

  

Tradução completa da “Carta aberta sobre a tradução” de Mauri Furlan.

A teoria de tradução de Lutero”, por Mauri Furlan.

quarta-feira, 26 de março de 2014

Revistas de tradução



Banco de dados bibliográfico BITRA (Universitat d’Alacant): http://dti.ua.es/es/bitra/introduccion.html


Centro Virtual Cervantes – Aproximaciones a la traducción: http://cvc.cervantes.es/obref/aproximaciones/

Centro Virtual Cervantes – Hieronymus Complutensis: http://cvc.cervantes.es/lengua/hieronymus/

Centro Virtual Cervantes – El trujamán: http://cvc.cervantes.es/trujaman/

Confluências – Revista de tradução científica e técnica: http://llp.bibliopolis.info/confluencia/

Digilenguas, una revista digital científica de la Facultad de Lenguas, Universidad Nacional de Córdoba: http://digilenguas.fl.unc.edu.ar/

inTRAlinea – online Translation Journal: http://www.intralinea.it/volumes/eng_open.php

JoSTrans – The Journal of Specialised Translation: http://www.jostrans.org/

La linterna del traductor: http://traduccion.rediris.es/

Meta: journal des traducteurs / Meta: Translators’ Journal: http://www.erudit.org/revue/meta/2008/v53/n2/index.html


n.t. Nota do Tradutor, revista literária em tradução: http://www.notadotradutor.com/revista.html

O Língua – Revista Digital sobre Traduçao: http://www.instituto-camoes.pt/cvc/olingua/11/index.html

Panacea (tradução médica): http://tremedica.org/panacea.html

Puentes – Hacia nuevas investigaciones en la mediación intercultural: http://www.ugr.es/~greti/revista_puente.htm


Quaderns – revista de traducció: http://www.raco.cat/index.php/QuadernsTraduccio

Revista cTPcba del colégio de traductores de Buenos Aires: http://new.traductores.org.ar/publicaciones




Trama - Revista semestral editada pelo Colegiado do Curso de Letras da Unioeste – Campus de Marechal Cândido Rondon: http://e-revista.unioeste.br/index.php/trama



Translation Journal: http://www.accurapid.com/journal/


TRANS – Revista de Traductología: http://www.trans.uma.es/presentacion.html